Úbeda y Baeza en un día desde Jaén: cómo organizar la excursión
A menos de una hora en coche de Jaén hay dos ciudades declaradas Patrimonio de la Humanidad por la Unesco el 23 de julio de 2003, y lo fueron juntas, como un único conjunto. Están a nueve kilómetros la una de la otra. Se pueden ver las dos en un día, aunque hay que ir con el plan hecho.
Esta es la excursión que más nos preguntan los huéspedes, así que vamos al grano.
Las distancias, que son cortas
De Jaén a Baeza hay unos 48 kilómetros por la A-316, cuarenta y cinco minutos largos. De Baeza a Úbeda, otros nueve kilómetros: un cuarto de hora. Y de Úbeda de vuelta a Jaén, cincuenta y siete kilómetros, poco menos de una hora.
En coche es cómodo. En autobús se puede, pero te comes los horarios de línea y pierdes flexibilidad justo en lo que más importa aquí, que es el mediodía.
Por qué estas dos y no otras
Porque en el siglo XVI la nobleza local se hizo de oro y decidió gastárselo en piedra. El resultado es la mayor concentración de arquitectura renacentista de España, y buena parte lleva la firma del mismo arquitecto: Andrés de Vandelvira, el que también levantó la Catedral de Jaén.
Si has visto la catedral jiennense, reconocerás el aire de familia enseguida: las mismas proporciones, la misma manera de resolver las bóvedas, la misma sobriedad. Vandelvira trabajó en las tres ciudades y las tres se entienden mejor juntas.
Primero Baeza, por la mañana
Baeza es la más pequeña y la más recogida de las dos. Se recorre a pie sin esfuerzo y funciona bien como primera parada porque está más cerca.
El punto de partida natural es la Plaza del Pópulo, también llamada de los Leones por la fuente que la preside. Es una plaza pequeña, con la antigua carnicería y la Casa del Pópulo cerrándola, y con la Puerta de Jaén y el Arco de Villalar en un lateral. Poca gente, buena luz por la mañana.
Desde ahí se sube a la Catedral de Santa María, que es otra obra donde metió mano Vandelvira, y a la plaza de Santa María con su fuente. A dos pasos está el Palacio de Jabalquinto, con una fachada gótica isabelina que no pega nada con el resto y precisamente por eso llama tanto la atención.
Y luego está la Antigua Universidad. Entre 1912 y 1919, Antonio Machado dio clases de francés en ese edificio. Su aula se conserva. Llegó a Baeza recién enviudado, y aquí escribió buena parte de Campos de Castilla. Si te interesa algo la poesía, esa sala vale ella sola el viaje.
Con tres horas vas sobrado. Con dos, justo.
Comer por el camino
Aquí es donde se decide si la excursión sale bien o mal. Muchos monumentos de las dos ciudades cierran a mediodía y no vuelven a abrir hasta las cuatro o las cinco, así que lo lógico es comer en ese hueco en lugar de pelearte con las puertas cerradas.
Puedes hacerlo en Baeza antes de salir o en Úbeda al llegar. Nosotros recomendamos comer en Úbeda: así aprovechas el trayecto en la hora muerta y arrancas la tarde ya en la segunda ciudad.
Reserva. En temporada alta y los fines de semana, los sitios buenos de ambas se llenan.
Úbeda, por la tarde
Úbeda es más grande, más señorial y tiene la plaza que sale en todas las fotos: la Plaza Vázquez de Molina, un rectángulo empedrado con palacios a los lados y la Sacra Capilla del Salvador cerrándolo al fondo. Está considerada una de las plazas renacentistas mejor conservadas de Europa y, sinceramente, se entiende por qué en cuanto pones un pie en ella.
La Sacra Capilla del Salvador es el edificio mayor de la ciudad. La proyectó Diego de Siloé y la ejecutó Vandelvira como panteón funerario de Francisco de los Cobos, secretario de Carlos V. Se visita por dentro y tiene entrada de pago.
En la misma plaza está el Palacio de las Cadenas, obra de Vandelvira, que hoy es el ayuntamiento, y la iglesia de Santa María de los Reales Alcázares.
Al otro extremo del casco, ya de salida, conviene acercarse al Hospital de Santiago. Le llaman el Escorial andaluz y es el edificio más austero y más impresionante de Úbeda. Hoy funciona como centro cultural y la entrada suele ser libre.
Un par de cosas que ahorran disgustos
Cuidado con los lunes. Como en casi toda España, muchos monumentos cierran ese día. Si tu único hueco es un lunes, comprueba antes qué está abierto o cámbialo de día. Los horarios de mediodía mandan. Salir de Jaén a las nueve de la mañana no es exagerado: es lo que permite ver Baeza entera antes del cierre. Aparca fuera del casco. Las dos ciudades tienen el centro histórico peatonalizado o casi. Hay aparcamientos en el borde y se entra andando en cinco minutos. Si te sobra tiempo, entre Baeza y Úbeda quedan almazaras que se pueden visitar. Es fácil enganchar esta excursión con una cata de aceite y volver a Jaén con un par de botellas.¿Merece la pena con una sola jornada?
Sí, pero yendo a lo esencial. En un día ves las dos plazas grandes, las dos catedrales, el aula de Machado y la Sacra Capilla. Lo que no vas a hacer es entrar en todo ni sentarte mucho rato.
Si puedes estirarlo a dos días, mejor. Y si te alojas en Jaén capital, la ventaja es que vuelves a dormir al centro, cenas de tapas y al día siguiente sigues con la ciudad sin cambiar de maleta.
Hurtado Siete está en el centro de Jaén, a 50 metros de la Catedral, con sitio para ocho personas y cocina equipada para volver de excursión sin pensar en restaurantes. Consulta disponibilidad. Foto: Plaza Vázquez de Molina, Úbeda. Axel Cotón Gutiérrez, Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0).
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